Prova: Ford Focus Sportbreak 1.6 TDCI 115 CV Titanium

Article publicat a MotorFULL el 7 de desembre de 2011 i recuperat al blog abans de que aquest blog d’Hipertextual tanqui la paradeta i la entrada original es perdi per sempre. Trobareu totes les fotos en aquesta galeria de Flickr. La crònica de la ruta París-Frankfurt que vam fer en el Ford Blogger Rally la trobareu aquí.

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Pocos días antes de que el salón de Frankfurt abriera sus puertas, Ford nos ofreció la posibilidad de participar Ford Blogger Rally, un evento que durante tres de días nos llevó desde los Campos Elíseos de París a la ciudad alemana donde se celebraba la muestra. ¿Quien podría resistirse a una invitación así? En su día os hablamos de la ruta y todo lo que en ella pudimos descubrir – incluyendo una visita a la fábrica que Ford tiene en Saarlouis, donde se fabrica el Focus y el Kuga.

Hoy quería centrarme en el vehículo que nos llevó de la capital francesa al IAA de Frankfurt, el nuevo Ford Focus Sportbreak 1.6 TDCi 115 CV. En total fueron algo más de 600 kilómetros en los que nos dio tiempo a todo: perdernos en por centro de París, disfrutar de la conducción por carreteras secundarias e incluso mantener cruceros de 180 km/h en las autobahn alemanas. Como veis, fueron multitud de experiencias y sensaciones que intentaré desgranar poco a poco en esta entrada.

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Presentado en el salón de Detroit de 2010, la actual generación del Ford Focus ha representado un salto cualitativo muy importante respecto a las dos generaciones precedentes. Por primera vez estamos hablando de un coche verdaderamente global, ofrecido con las mismas especificaciones tanto en Europa como en el resto del mundo. Eso ha ayudado a reducir los costes de forma drástica, permitiendo ofrecer unos niveles de equipamiento nunca vistos en modelos de su segmento. Economías de escala, que lo llaman: cuantas más unidades consigas vender, más barato te saldrá producirlas. En este sentido, el salto cualitativo respecto a la segunda generación del modelo ha sido muy significativo, tanto en términos de calidad y acabados como en refinamiento y confort de marcha.

Actualmente, el Ford Focus se ofrece con tres carrocerías diferentes: un hatchback de cinco puertas, una berlina de cuatro puertas y el familiar o Sportbreak que tuvimos la oportunidad de probar. Nuestro compañero David ya nos contó lo que le pareció la versión de cinco puertas, equipada con el motor 2.0 TDCi de 163 CV y acabada en la terminación Titanium, y la verdad es que quedó gratamente sorprendido. En nuestro caso tocó probar la variante familiar, aunque para la ocasión nos tuvimos que conformar con el motor 1.6 TDCi de 115 CV.

UNA ESTÉTICA MODERNA Y ACTUAL

El nuevo Ford Focus Sportbreak es el resultado de 39 meses de gestación, tal y como nos comentó Massimiliano Napoli, Director de Producto del Ford Focus, en la presentación a la que asistimos en París poco antes de salir. Estéticamente representa un nuevo giro de tuerca en el lenguaje de diseño Kinetic Design que la marca introdujo con el Ford Iosis Concept en el IAA de 2005. Curiosamente, en la edición de 2011, que es donde terminó nuestra aventura con el Focus Sportbreak, el fabricante norteamericano presentó el Ford Evos Concept, una propuesta conceptual que anticipa la estética de los futuros modelos de la marca y a la que han llamado Kinetic 2.0.

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El frontal es exactamente igual al de la versión compacta de cinco puertas, con su particular entrada de aire con los laterales en forma de triángulo y unos faros que se prolongan prácticamente hasta los pasos de rueda, lo que confiere a la tercera generación del Focus una imagen muy fluida y dinámica. Este dinamismo también es visible en el lateral, donde las hendiduras en la muerta y una cintura más bien tirando a alta — especialmente a medida que nos desplazamos hacia la parte trasera — ayudan a consolidar esta sensación de fluidez.

En la zaga los pilotos traseros son algo más discretos que los de la versión compacta de cinco puertas, un hecho que va muy acorde con la filosofía familiar de la variante Sportbreak. A pesar de que mide 274 mm menos que el Ford Mondeo Sportbreak (4.830 mm y 4.556 mm, respectivamente), las similitudes entre ambos, especialmente en la zona posterior, hace que a veces de la sensación de estar delante de un coche mucho más grande de lo que realmente es. En relación a la segunda generación del Focus familiar, la nueva entrega mide 80 mm más que éste, una cifra que tiene una repercusión directa sobre la habitabilidad interior.

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Prácticamente sin variar el peso respecto a la generación anterior, la carrocería del nuevo Ford Focus Sportbreak ofrece un 75% más de rigidez estructural y un 15% más de rigidez torsional. A pesar de ser una mejora que no salta a la vista, sus efectos sobre la seguridad pasiva y sobre la propia conducción del modelo han sido francamente positivos. Asimismo, también se ha trabajado en la aerodinámica de la carrocería, consiguiendo rebajar el coeficiente de penetración pasando de 0,31 a 0,293. Su peso respecto al compacto ha aumentado en 22 kilos.

TECNOLOGÍA A RAUDALES EN UN INTERIOR DONDE NO FALTA DE NADA

La gama Ford Focus se ofrece en la actualidad en cuatro acabados diferentes: Titanium, Sport, Trend y Ambiente. El primero es el mejor equipado de todos, ofreciendo al conductor un abanico francamente interesante de soluciones de vanguardia sin por ello renunciar a una imagen moderna y dinámica. El acabado Sport, por su parte, es el más deportivo de cuantos se ofrecen, mientras que el Trend está pensado para los que se conformen con lo estrictamente necesario. El acabado Ambiente es el más flojo de los cuatro que se ofrece, y cuenta con el equipamiento justo para pasar el corte, siendo la opción menos recomendable de las cuatro.

Lo cierto es que si tuviésemos que describir el equipamiento que se ofrece con el acabado Titanium en una palabra, ésta sería Tecnología. Con mayúsculas. Para empezar, nuestro Ford Focus Sportbreak contaba con ni más ni menos que 15 sensores y radares periféricos repartidos por toda la carrocería, a lo que hay que sumar las cámaras encargadas de velar constantemente por nuestra seguridad.

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Esa es precisamente la función del sistema Ford Active Vision, ofrecido bajo el paquete Tech Titanium, y que incluye, por ejemplo, un avisador y asistente de cambio de carril, un sistema de reconocimiento de señales de tráfico, el control automático de luces largas o un monitor de conducción segura – el cual puede llegar a detectar si el conductor conduce bajo los efectos del cansancio. Asimismo, este paquete también incorpora otros sistemas como el Active City Stop, capaz de detener nuestro vehículo por completo si detecta que el coche de delante se ha parado de golpe, un detector de ángulos muertos BLIS, los retrovisores exteriores térmicos plegables eléctricamente y el parabrisas térmico.

Otro de los elementos que nos sorprendió es el Active Park Assist, un sistema que, como su nombre bien indica, nos ayuda a la hora de estacionar nuestro vehículo. Tuvimos la oportunidad de probarlo en Metz y la verdad es que quedó impresionado: tan solo basta con activar un pulsador en la consola central. A partir de ahí, el coche empezará a buscar un lugar adecuado dado el tamaño de nuestro vehículo y, gracias a los sensores de aparcamiento que incluye conseguirá aparcar el coche por nosotros. Nuestra única obligación será, pues, avanzar o retroceder atendiendo a las indicaciones que aparecen en la pantalla. Pura ciencia ficción.

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Otros elementos que encontramos en la lista de opciones son las llantas de 17″, los cristales tintados, el control de crucero adaptativo, ofrecido junto al sensor de presión de neumáticos, así como una radio firmada por Sony con pantalla de 4,2″, 9 altavoces, reconocimiento por voz V2C y entrada USB. Lo dicho: para encontrar un equipamiento así nos tenemos que ir a compactos premium como Audi o BMW. Y casi que ni a esas.

Como he comentado con anterioridad, nuestra unidad estaba terminada con el acabado Titanium, el mejor de cuantos ofrece Ford. En este sentido, el interior también era el de más calidad, un hecho que se notaba nada más entrar en el habitáculo y acomodarnos en los asientos. La verdad es que después de la kilometrada que nos pegamos, mi espalda casi ni lo noto, cosa que da una idea de la comodidad de éstos. No obstante, donde sí había un problema de ergonomía importante era en la situación de la palanca de cambios, bastante retrasada respecto a la postura natural de conducción, lo que provocaba una cierta incomodidad durante los primeros kilómetros.

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Otro de los problemas que encontré está en la multitud desbordante de botones, ruedecillas y pulsadores que tenemos al alcance de los dedos, haciendo que la operativa del sistema de audio o del control de crucero no sean tan intuitiva como quizás debiera. El volante multi-función, por ejemplo, incorpora los comandos de la radio, del teléfono y de la pantalla LCD central, en la que se muestra el consumo y nuestro grado de conducción eficiente. Demasiada información que casi roza la saturación. No obstante, ese es un hecho que se soluciona tras los primeros kilómetros, y es que, una vez configurado el coche a nuestro gusto, la verdad es que uno podía olvidarse de la mitad de los mandos tranquilamente.

A nivel de terminación, la verdad es que daba la sensación de estar ante un coche de mucho más rango que el del segmento de los compactos. El acabado Piano Black de la consola central, con su negro brillante, ayudaba bastante a la hora de dar esta sensación, un hecho en el que también contribuye la multitud de pantallas y cromados que están repartidos por todo el salpicadero. A nivel de habitabilidad, nada que reprochar al Focus Sportbreak: el espacio en las plazas traseras es el que se espera de un vehículo de estas características, mientras que el maletero ofrece 490 litros de capacidad sin necesidad de abatir la banqueta trasera.

UN MOTOR MÁS QUE SUFICIENTE PARA MOVERNOS CON SOLTURA

A nivel mecánico, el Ford Focus Sportbreak se ofrece con motores cuyas potencias van de los 95 CV a los 180 CV del 1.6 Ecoboost ASS 180 CV. La sorpresa la descubrimos en el stand de Ford en el IAA de Frankfurt, donde la marca presentó el Focus ST Sportbreak con 250 CV. Por desgracia, este prometedor modelo no está disponible… de momento. Los 115 CV de esta versión 1.6 TDCI podríamos decir que se encuentran a medio camino, ofreciendo un compromiso bastante equilibrado entre precio, eficiencia y prestaciones. No es un purasangre, de eso no hay duda, pero tampoco es que se vayan echando caballos de menos cuando vamos de un sitio a otro.

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Este motor – el 1.6 TDCI de 115 CV – cuenta con inyección common-rail y va asociado a un cambio manual de seis relaciones. Si queremos optar por el Powershift de accionamiento automático, tendremos que irnos a los motores 2.0 TDCI de 115 CV, 140 CV o 163 CV – con su correspondiente incremento tanto en el precio como en el consumo. El escalado de las relaciones es el que se espera, pudiendo circular a velocidad constante en autopista sin que la rumorosidad del motor nos resulte molesta (aquí también ayuda de forma determinante el trabajo en aislamiento acústico que han realizado los técnicos de la marca). Ford homologa un consumo de carburante de 4,2 l/100 km en ciclo combinado. No obstante, la realidad nos dio registros entorno a los 5,5-5,7 l/100 km, aunque también es verdad que hubo otro equipo español participante en el Ford Blogger Rally que consiguió acercarse bastante a la cifra oficial que anuncia el fabricante – eso sí, circulando a 90 km/h por las autorroute francesas. Dicho ésto, creo que si nos proponemos conducir de forma eficiente, lograr bajar de los 5 l/100 km no ha de ser muy difícil.

A nivel dinámico, la dirección eléctrica Electric Power Assist Steering responde bastante mejor de lo que me esperaba, gracias principalmente a que se va endureciendo a medida que vamos ganando velocidad. Eso la convertía en francamente cómoda para las calles de París, sin por ello comprometer la dinámica del vehículo cuando circulábamos por carreteras secundarias. Las suspensiones, por su parte, ofrecen un confort bastante importante, absorbiendo bien las irregularidades del asfalto sin perjudicar la estabilidad – incluso a altas velocidades. Partiendo de que no es un coche pensado para ir haciendo el loco, el compromiso que ofrece entre confort y deportividad está bastante bien encontrado.

CONCLUSIONES

El Ford Focus Sportbreak cuenta con un precio que va desde los 18.450 euros del 1.6 Ti-VCT 105 CV Trend de gasolina hasta los 26.200 euros del 2.0 TDCI 163 CV Powershift Titanium. A medio camino entre ambos se encuentra el 1.6 TDCI 115 CV que probamos, el cual se ofrece en España por 22.700 euros. Si tenemos en cuenta que todo el equipamiento del que he hablado antes puede adquirirse por menos de 2.500 euros, queda claro que estamos delante de uno de los compactos con una mejor relación calidad-precio.

La versión Sportbreak ofrece las lógicas ventajas de una carrocería familiar: más espacio, más habitabilidad, mayor comodidad. Resulta curioso, no obstante, que esta configuración no esté disponible en los Estados Unidos, especialmente cuando en Europa sus ventas ascienden al 38% del total – el 59% corresponde a la versión de cinco puertas y el 3% restante al sedán de cuatro puertas. En este sentido, resulta curioso que el Focus Sportbreak no haya acabado de despegar en España como sí lo ha hecho en otros países como Alemania o el Reino Unido. Quizás ésta sea la versión definitiva que acabará por consagrar un modelo que en Europa siempre se ha vendido bastante bien.

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Teniendo en cuenta el equipamiento que se ofrece y la tecnología que Ford ha puesto a nuestra disposición, me resulta difícil encontrar un rival a la altura que no sean los Audi A3 Sportback o BMW Serie 1. Lo mejor de todo, sin duda, es que todo ese equipamiento opcional no sale tan caro como en los dos modelos alemanes, donde a poco que nos pongamos a marcar casillas en el catálogo oficial, en nada nos situamos en 8-9.000 euros en opciones. El hecho de ser un coche 100% global seguramente ha ayudado a reducir de forma significativa los costes unitarios de construcción, lo que ha permitido a su vez abaratar la tecnología poniéndola al alcance de todos. ¿Dónde si no habéis visto un sistema como el Ford Active Vision en un coche de su categoría?

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